Carolina Lapausa, de ‘Sueños de libertad’: “Mi padre trabaja en el Museo del Prado y pasé muchas tardes viendo cuadros. Cuando tienes 8 años es aburrido, pero gracias a esos momentos aprendí a inventarme historias
Luz, el personaje de Carolina Lapausa ha regresado a ‘Sueños de libertad’. La doctora Borrell ha vuelto a la colonia, siendo uno de los rostros más aclamados por el público. La serie se ha consagrado como una de las más vistas de Antena 3 y aunque la historia de la doctora es más que conocida, vamos a describir más sobre la actriz que la interpreta.
Carolina Lapausa ha participado en alguna de las series más conocidas del país, colaborando en ‘Cuéntame’, ‘Al salir de clase’, ‘Gran hotel’ o ‘Amar es para siempre’, entre otros muchos títulos. Actualmente, la actriz aparece en ‘Sueños de libertad’.
La actriz nació en Madrid y desde niña comenzó a interesarse por el mundo del cine y la televisión.
La actriz nació “rodeada de tebeos y los poemas de Gloria Fuertes”. La primera vez que pisé un teatro iba disfrazada de pastorcita; fue después de la fiesta de Navidad del colegio. Tenía 4 años, era el Teatro de la Zarzuela, iba a ver el Ballet Nacional, horario adulto”, expresa en su página web, donde recuerda que tuvo que hacer esfuerzos para no dormirse. En este acontecimiento estuvo acompañada por sus padres y su hermano, quienes siempre le han apoyado en todo momento.
De hecho, siendo una niña, comenzó a formarse en danza y ballet en el Conservatorio Profesional de Danza de Madrid. “La rigidez del ballet no me gustaba y el flamenco no era lo mío. A mí me gustaba la danza contemporánea, pero amigos, si vivir de la interpretación es deporte de riesgo, de la danza ni se lo imaginan“, expresa en su web, bromeando sobre la precariedad y el motivo por el que quiso conocer otras artes.
El mundo del cine y la danza no eran las únicas artes que le interesaban, pues su padre trabajaba en el Museo del Prado, por lo que pasó varias horas recorriendo sus galerías, observando cada detalle. “Mi padre trabajaba allí y pasé muchas tardes viendo cuadros, cuadros y más cuadros. Cuando tienes 8 o 9 años es aburrido, pero gracias a esos momentos aprendí a inventarme historias, tal vez por pura supervivencia, pero me enamoré del arte y este abrió las puertas de mi imaginación”, explica, indicando el motivo por el que comenzó a crear.

Siendo adolescente, realizó las pruebas para la Real Escuela Superior de Arte Dramático (RESAD), donde estudió durante cuatro años. “Encontré mi camino y, desde entonces, vivo haciendo lo que más me gusta. Además, mis inquietudes crecen, se transforman y me retan cada día a buscar nuevas formas de expresión. Obsesionada con la formación, he viajado a Londres, Buenos Aires y Nueva York para seguir aprendiendo de los mejores”, expresa, explicando que en ser actriz encontró su sueño, pero que aún no ha llegado a la meta, ya que sigue creciendo y aprendiendo.
La actriz se ha formado en varias ciudades y se ha superado momentos muy duros
Tras acabar su formación en la escuaela, la interprete sufrió anorexia, algo que contó en SEMANA. “Yo pedí ayuda cuando terminé mis estudios de interpretación en la RESAD, que fue cuando me dio el mayor brote y adelgacé mucho. Ya tenía trabajo, pero el nuestro es muy diferente por horarios, logística… Mi familia no sabía ayudarme, porque, aunque hacían lo que podían, no entendían una forma tan distinta de vivir. Yo ni sabía bien lo que me pasaba ni a quién recurrir… No se comentaba el tema y, cuando se hacía, se hablaba de chicas que quieren ser delgadas para parecerse a modelos, cuando realmente tienes un miedo tremendo a vivir. La imagen, la comida, es la punta del iceberg. Y sí, yo estaba muy perdida, pero tuve la inmensa suerte de que la amiga de una amiga era psicóloga y me ayudó”, explicaba.
Además de actriz, la madrileña es CEO del espacio Teatro para la vida, una zona para “crear, jugar y vivir” y que imparte distintos talleres para personas de todas las edades. “Me ofrecieron trabajar con adolescentes e impartir clases de teatro como parte de su terapia para superar trastornos de personalidad y conducta alimentaria. Poco a poco aquellos adolescentes se convirtieron en mis maestros y así encontré un nuevo sentido a mi trabajo y a mi vida”, expresaba.
